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La DSN ofrece soporte a las naves lanzadas en misiones interplanetarias. El año que viene “la red” cumple 50 años enviando y recibiendo transmisiones a la velocidad de la luz entre otras a las sondas Voyager 1 y 2, transmisiones que pese a la gran velocidad que alcanzan tardan unas 15 horas en llegar a su destino y más en volver, pues las sondas disponen de menor cantidad de energía para destinarlo a transmisiones.

En un primer momento la DSN tenía fines militares pero rápidamente fue transferida a la NASA para llevar a cabo su gestión. Realmente se gestiona desde el Jet Propulsion Laboratory (JPL).

Se compone de 3 centros, uno en California (EEUU), otro en Robledo de Chavela (España) y el tercero y último en Camberra (Australia) denominados respectivamente:

Goldstone Deep Space Communications Complex – enlace google maps

Madrid Deep Space Communication Complex – enlace google maps

Camberra Deep Space Communication Complex – enlace google maps

Cada uno de los centros se encuentra situado estratégicamente para no perder la señal con la rotación de la Tierra aunque falta cobertura desde el hemisferio Sur. De todos modos sus instrumentos definen a la DSN como “el sistema de telecomunicaciones más sensible del mundo” (Wikipedia) hasta el momento.

La DSN está cubriendo entre otras las misiones Ulises (proyecto cogestionado por la ESA y la NASA para estudiar el Sol), el seguimiento de las sondas marcianas Spirit y Oportunity y el programa Voyager (sondas 1 y 2) cuyo viaje les ha llevado al límite de la Heliosfera camino de la Heliopausa.