Empate a uno y mala pata. O amputa a Edu, mala puta, debió gritar Toqui de madrugada entre pesadilla y peladilla, que ya se sabe, en el país de los mancos, el cojo es Rayito. Anoche cuando la rodilla de nuestra crack hizo creck, cuando Edu se retorcía de dolor (todos le mirábamos sin saber qué hacer… sólo Enric tuvo la lucidez de vaciarle en la pierna una botella de agua congelada para agravar el sufrimiento), tenía que aparecer y apareció nuestro héroe: Rachi saltó al campo solidario, pacificador, caritativo. Apartaos, dejadme a mi. Lo miró desde las alturas. Firme, consolador y consolante, católico y muy apostólico, sentenció: se ha roto, es muy grave, sí, sí, se ha jodido para siempre, por los siglos de los siglos…
Amén de desviar la atención balompédica, menos fútbol de equipo y brillante, anoche en el campo hubo un poco de todo: bajo las órdenes del galán del gabán, Luimourinho, Arturo estuvo en su línea, es decir, pletórico (tremendo paradón a bocajarro en la segunda parte); Albertkenbauer se consolidó en la defensa, luchándolo todo y sacando la pelota desde atrás con elegancia. Flajabato se reencontró con el gol y nosotros nos encontramos con él por todo el campo: batallador, creativo, omnipresente. Ovni-presente estuvo la delantera, no los pechos de Fla, y sí Edu, Llorch, Llavi y especialmente servidor, con ganas y corazón, sí, pero fallando lo infollable: tuvimos unas cuantas, unas muchas al final del partido (donde Trucorrecaminos, más ofensivo que nunca, se sumó a la fiesta, dándose un hartón de darnos buenos centros), pero ná de ná, ni siquiera un empalme espectacular de Gavalduvi, que además puteó y se encaró al árbitro por no dejarle jugar con las manos. Quien jugó anoche con todo fue nuestro Presi: tuvo destellos de Migueli, de Guardiola, de Maradona… e incluso de Myke Tyson, de Hulk Hogan y de Hugo Chávez! Increíble pero cierto: no le enseñaron ni la amarilla, y eso que segó a un tío y luego se encaró con él; placó al portero y también se encaró con él… no quiero pensar que pasó luego en casa, si la cena llega a estar fría o
mala o sosa…

Pd. Nos hemos quedado sin fondo común y esta vez la broma sube un poquito:

billete de vuelta para que don Punset cambie la samba, la caipirinha y las garotas por sus raíces catalanufas (780 €); recuperar las muletas del cash-converter de Sir Edward (2,63 €); otra bolsa de comida + corte de pelo gratuito para Tru (52 €); un bozal para Enric (16 €); una camisa de fuerzas para Gavalduvi (96 €); una caja de vitaminas + paquete de pilas
alcalinas para servidor (9 €); una cajita de polixifipina y koñocortazol para que Lloelito se recupere ya (88 €); una carretilla para que Llorch pueda cargar el peso de, ahora sí, lucir el 10 en la espalda (33 €); ver a unos cuantos capullos vestidos de canarinhos un lunes a las doce de la noche, no tiene precio: dan tanta pena, que se acepta la caridad…

 

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